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Enfermedad de dilatación proventricular de psitacina

Enfermedad de dilatación proventricular de psitacina

La enfermedad de dilatación proventricular (PDD) de psitacina es el término utilizado para describir una enfermedad en aves de compañía que les impide digerir adecuadamente los alimentos. Los problemas con la digestión son causados ​​por la inflamación de los nervios en el tracto gastrointestinal (GI). Las células inflamatorias, los linfocitos y las células plasmáticas invaden los tejidos neuronales gastrointestinales, lo que produce un movimiento de los alimentos disminuido o ausente (motilidad gastrointestinal) y absorción.

Muchas enfermedades causarán problemas gastrointestinales y neurológicos similares. Éstos incluyen
Cualquier cosa que obstruya o impida el funcionamiento normal del tracto gastrointestinal, como parásitos, tumores, cuerpos extraños, infecciones fúngicas o bacterianas y envenenamiento por metales pesados. Signos neurales similares pueden ser causados ​​por enfermedades sistémicas como insuficiencia hepática o renal, infecciones bacterianas y virales y envenenamiento por metales pesados.

La enfermedad se informó por primera vez a fines de la década de 1970 en guacamayos importados, de ahí el término original, "enfermedad de la guacamaya". Hasta la fecha, se ha observado PDD en todas las especies de aves psitácidas y quizás también en especies no psitácidas.

Se sospecha que un virus es la causa de la PDD. Las células inflamatorias (linfocitos y células plasmáticas) son comunes en las infecciones virales. Otros estudios y datos clínicos sugieren que la enfermedad es transmisible.

Qué mirar

Es necesario un microscopio para diagnosticar PDD. Sin embargo, se debe considerar la PDD cuando se notan los siguientes signos clínicos:

  • La presencia de semillas enteras en las heces (aves en una dieta basada en semillas)
  • Depresión o letargo
  • Regurgitación o vómitos
  • Pérdida de peso (a menudo visto como una quilla prominente o esternón)
  • Signos de daño en el sistema nervioso (signos neurales). Estos signos ocurren porque los linfocitos y las células plasmáticas invaden el cerebro y la médula espinal. Los signos comunes de la forma neural de PDD son sacudidas de la cabeza, convulsiones e incapacidad para pararse o mantener el equilibrio.

    Cuidado veterinario

    Un diagnóstico completo es necesario para diagnosticar PDD y excluir otras enfermedades. Su veterinario debe recomendar pruebas que puedan ayudar en el diagnóstico de PDD.

  • Un historial médico completo y un examen físico del ave y la información sobre el entorno del hogar del ave ayudarán en el diagnóstico.
  • Un conteo sanguíneo completo, análisis de orina y bioquímicas séricas ayudarán en la detección de la enfermedad no PDD.
  • Las radiografías, con o sin estudios de contraste, ayudarán a detectar la dilatación y el movimiento anormal del tracto gastrointestinal, así como cualquier obstrucción en el tracto gastrointestinal. Las radiografías (rayos X) del proventrículo (el órgano justo por encima del ventrículo o la molleja) o los estudios de contraste (bario) pueden mostrar dilatación del órgano.
  • Se pueden recomendar cultivos y sensibilidades bacterianas o fúngicas para identificar y tratar infecciones bacterianas o fúngicas secundarias que a menudo se ven en la PDD.
  • La ecografía y la fluorometría también detectarán la dilatación y la función GI anormal.
  • Si el pájaro ha muerto, su veterinario puede sugerir una necropsia (autopsia de un animal) para buscar causas. Muchas aves con PDD mostrarán pérdida de músculo pectoral (pechuga) y dilatación de uno o más órganos gastrointestinales, particularmente el proventrículo.
  • Biopsia. Se puede sospechar PDD con cualquiera de los hallazgos mencionados anteriormente, pero solo se puede diagnosticar con un microscopio. Su veterinario puede recomendar una biopsia de tejido (cultivo, proventrículo, ventrículo) para diagnosticar PDD. O, si el ave fue necropsiada, se puede enviar un juego completo de tejidos gastrointestinales a un patólogo para su evaluación. Un patólogo recibirá el tejido y, después de un poco de preparación, lo examinará con un microscopio (evaluación histológica).
  • Si se observan linfocitos y células plasmáticas en los nervios del tracto GI, se realiza un diagnóstico de PDD. Los términos patológicos comunes para esta afección son ganglioneuritis mientérica, ganglioneuritis linfoplasmocítica o ganglionitis linfoplasmocítica. Todos los términos significan lo mismo: PDD.

    Tratamiento

    No existe un tratamiento específico para la PDD. Su veterinario puede recomendar dietas especiales que sean más digeribles. Si hay infecciones secundarias, su veterinario puede recetarle antibióticos u otros tratamientos.

    Cuidados en el hogar

    Con una dieta de alta energía fácil de digerir, un ambiente libre de estrés y un tratamiento para infecciones bacterianas o fúngicas secundarias, las aves de compañía afectadas pueden sobrevivir durante meses o años. Cualquier ave con la enfermedad que recibe atención de apoyo debe colocarse en un aislamiento estricto sin contacto directo o indirecto con otras aves.

    Se ha informado que algunas aves con cambios clínicos sugestivos de PDD se recuperan cuando reciben atención de apoyo. Sin embargo, un diagnóstico positivo de esta enfermedad requiere la demostración de lesiones microscópicas en los nervios y ninguna de las recuperaciones reportadas ha sido en aves confirmadas con PDD.

    Cuidado preventivo

    La enfermedad de dilatación provenzal puede ocurrir en cualquier aviario a pesar de la excelente higiene, los procedimientos de cuarentena válidos y la ausencia de nuevas adiciones al lote. En algunos aviarios, numerosos casos de PDD ocurrirán simultáneamente. En otros, varias aves afectadas pueden morir y el problema aparentemente se resuelve, solo para reaparecer uno o dos años después. En otros casos, un solo pájaro en una pareja reproductora puede morir, sin pérdidas posteriores en el aviario, incluso cuatro o cinco años después. Es común que muchas aves expuestas (directa o indirectamente) a una ave afectada permanezcan asintomáticas.

    Los compañeros, crías o hermanos de aves diagnosticadas microscópicamente con PDD deben considerarse con un riesgo adicional de desarrollar la enfermedad; sin embargo, no deben ser sacrificados. Muchas de las aves que están expuestas directamente a las personas con PDD nunca desarrollan la enfermedad. Hasta que se puedan desarrollar medidas preventivas apropiadas, sería prudente colocar a las aves expuestas en aislamiento.